TEORÍA ORGANIZACIONAL

Paul Antonio Ramírez Vargas.

Una organización es una estructura con objetivos propios, cuya prioridad es la interrelación de cada uno de sus elementos, con carácter continuo y progresivo.  En la misma, tres elementos son importantes: el recurso financiero, el de sistemas, y los recursos humanos (tienen que adecuarse constantemente a lo interno y externo).  Una organización para su permanencia y crecimiento, requiere de continua evaluación.  Un instrumento para esto, por ejemplo, es el FODA, análisis de las Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas.  Los objetivos de una organización requieren de claridad, guían así los procesos, justifican la empresa, sirven para evaluar y medir la eficiencia, con unidades de medición precisas.  Aunque de nada sirven estos objetivos si no se asumen individualmente, así como en equipo o de organización.  La coordinación e interacción respecto a esto último es vital en toda empresa para alcanzar las metas y que ésta permanezca en el tiempo.  Compromiso, participación, discernimiento perceptivo, integración, buen desempeño, son elementos clave en la realización del fin en toda organización.  Toda empresa necesita gestores… Un gerente es una persona encargada de la dirección de la misma, ya sea de un área específica o de una unidad en general.  También se les puede considerar, de primera línea, mando medio o alta gerencia, según tenga a su cargo una línea de producción, sin autoridad directa al individuo; de dirigir procesos que incluyen los de primera línea; y los que gestionan en general, respectivamente. Un gerente para bien ejercer, debe poseer habilidades, que pueden ser de caracteres técnicos (conocimiento práctico) o humanos (relaciones interpersonales fluidas), o conceptuales (creatividad, visión), en constante actualización y mejora.   Koontz y O‘Donell señalan al gerente dentro del proceso administrativo, en tareas de planeación, organización, integración de personal, y dirección y control.  El rol del gerente implica utilizar diversos recursos para obtener los beneficios esperados de la organización. 
            Analizando lo anterior, queda claro, que una organización es aquella que funciona.  Y que su principal recurso son las personas. Conformada la organización, en base a objetivos, si la organización logra gestar el fin, entonces, entonces tendrá razón de ser.  Ahora, bien, nada sería posible, sin las personas que la integran, por lo que es imperante, valorar justamente y cuidar cada persona y sus relaciones, que, en definitiva, conforman y desarrolla toda organización. 

Cultura es quehacer.  La cultura organizacional se refiere a las normas escritas o no, que rigen a una empresa para que funcione correctamente.  A su vez, la cultura de una organización, es la consecuencia de las costumbres, tradiciones, procedimientos y sistemas con los cuales opera y funciona.  La atmósfera, preponderantemente de las emociones, que se genera en una compañía, se denomina clima organizacional, fruto de las interacciones de sus miembros.  Por lo que un buen clima organizacional es vital en toda empresa, en todos los aspectos:  físico, social y estructural, comportamiento, comunicación y motivación, liderazgo, pertenencia, capacitación y evaluación.  Las normas de calidad hoy día, ayudan a desarrollar un clima positivo y productivo.  Es importante resaltar, que un clima o ambiente laboral, debe de adecuarse constantemente a todas las circunstancias en que se desenvuelve la empresa. 
He de ponderar, por lo antes expuesto, que la valoración de los recursos humanos de forma justa y equitativa, siempre será la mejor inversión en una empresa que desea alcanzar el éxito, al proporcionarles un ambiente adecuado que fomente las interacciones positivas y motivadoras para sus fines. 

Toda empresa para que funciones, debe organizarse.  La organización establece la división del trabajo y la estructura necesaria para su funcionamiento.  Satisfaciendo todas las necesidades, con eficacia y eficiencia.  Una estructura se refiere al conjunto de relaciones que mantienen entre sí las partes de un todo. En una empresa, es necesario la diferenciación y buen uso de la autoridad, poder, delegación, y descentralización, empoderarse.  No existe una estructura organizacional perfecta, pero se busca alcanzar las metas. Éstas metas, deben ser fruto del análisis, y tienen tres componentes: foco a ser alcanzado, el valor y el plazo. 
            Las estructuras en la empresa, no tendrán razón de ser, si éstas no funcionan.  La justa distribución del trabajo, el empoderamiento de cada rol, más la integración de las partes, hacen que las organizaciones alcancen sus metas u objetivos, por los cuales existe.  Las organizaciones que no ponderan metas, que no analizan resultados en el tiempo, tienden a desaparecer, ya que esto, impide no solo su desarrollo, sino la adecuación en el tiempo que la haga pervivir.  En el Centro que visitamos para el trabajo en grupo, Liceo Milagros Núñez en Higueral, La Romana, vimos, que las estructuras dadas, sobre todo, por el no uso, no funcionaban en su totalidad, para alcanzar la excelencia, porque no se presentaban los resultados esperados, logros, en los sujetos del proceso educativo, los estudiantes.

En una empresa, obliga el tomar decisiones, y cuando se presentan los problemas, se busca la solución.  Los problemas requieren de estudio y análisis, que orienten las mejores decisiones.  En esto, nos ayuda la investigación de operaciones, como importante herramienta de la administración.  Para una evaluación impera, luego de la estructura y números, calcular la utilidad esperada y ponderar las alternativas, más, examinar la sensibilidad de la utilidad y ponderar los parámetros y preferencia de riesgo.  Se aprecia el valor de la información perfecta ante la incertidumbre.  Quien toma las decisiones, es el responsable de elegir la mejor alternativa, que, aplicada y combinada con los eventos, arroja un resultado mesurable, con valor descriptivo y estructural.  Las tomas de decisiones pueden ser programadas o no, según la regularidad o espontaneidad de los procesos.  También la emociones o el criterio individual del líder.  Otro elemento esencial para que toda organización funcione, es la comunicación, que, siendo efectiva, aumenta el conocimiento, integra y expande novedades, alcanzando logros y aumentando la identidad institucional. 
Importante destacar la labor de un verdadero líder en una institución, que no puede ser centralista, sino participativo, y también motivador, más bien inspirador, pero que debe saber desempeñar su rol, según las circunstancias.  El líder ha de tomar las decisiones que beneficien a su organización, y las personas que la conforman, sin desestimar nada, y haciendo uso de todos los recursos disponibles, siendo creativo. 


Daft, R. L., & Daft, R. L. (2000). Teoría y diseño organizacional (No. 658 D3y.). International Thomson.

Chiavenato, I., Sacristán, P. M., & Roa, M. D. C. E. H. (2011). Administración de recursos humanos. McGraw-Hill Interamericana. 


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